Valoración: 6'5
Hora y media de fiesta adolescente. Si hace tiempo que no vas a una te entrarán unas ganas enormes de liarla. Así, sin más.

Al principio pensé que se trataba de un experimento, cámara en mano, tratando de relatar de la mejor forma posible una fiesta universitaria desde dentro, a pie de campo, pero la alta calidad de la imagen, y el ritmo vertiginoso y bien planificado de la misma imposibilitaban esta opción. No sé si es la típica película juvenil americana, en concepto sí, pero si por algo gusta es por el enfoque que se le da, quizás por la manera de ser rodada, quizás porque no busca nada más que dejar para la posteridad el modus operandi de los teenagers yankees cuando se ven libres de control y se disponen a quemar todos los cartuchos en una sola noche, como si no existiese mañana, probando sus propios límites. Cuando todo vale. Hasta que salga el sol. Sin pedir permiso. Premisas válidas todas ellas.
Dirigida por Nima Nourizadeh, cuenta entre sus peculiaridades con el hecho de que los personajes se llamen igual que los actores que los interpretan, lo que ayudó sin duda a los chicos a meterse en el papel y sentirse aún mucho más cómodos, y es que grabar esta película tuvo que ser bastante divertido, y eso al menos es lo que se trasmite al espectador cuando asiste al espectáculo. Te hace creerte parte de la fiesta, casi como si pudieses participar en ella… y por ganas no será.

Un detalle que me ha sorprendido mucho descubrir y que me parece una grandísima idea, es que el director –habituado por cierto a la realización de videos musicales- permitió en esta, su ópera prima, que los propios protagonistas rodasen cámara en mano todo lo que se les antojase, con la esperanza de que posiblemente éstos captasen algún plano, instante, o situación brillante que no podría ser igualmente rodada si estuviese planeada, o al menos perdería esa sensación de naturalidad tan difícil de conseguir cuando se trata a demás de hacer comedia. No es fácil fingir que te estás divirtiendo. Nada mejor que divertirse. Así que con más de trescientos extras, delimitó una gran zona de fiesta durante cinco semanas, en las que los chicos se dejaron llevar. ¡Así da gusto trabajar!
Y a eso, súmale Alexis Knapp y Kirby Bliss Blanton, dos jóvenes actrices, guapísimas las dos que cualquiera querría tener en su fiesta. Si. Las ves aparecer por la puerta y pasas de fiesta a fiestón. Suele pasar que uno rememora sus años de instituto y sí, en el mío tampoco había chicas así. Cosas que solo pasan en las películas.


Sinopsis en castellano:
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