Valoración: 6'5
Antes de nada... ¿De verdad la gente va a ir al cine y pagar por ver una película de hace 30 años como "El Padrino"? Si, lo sé, estamos ante una de las mejores películas de la historia, sin duda que sí, posiblemente uno de los títulos que más se repite ante la tediosa pregunta de ¿Cual es tu película preferida? en cuanto a respuestas masculinas se refiere, pero... de eso, a que la vuelvan a llevar al cine ¿Tan faltos estamos de creatividad, de nuevas propuestas? No, la respuesta es clara y tajante; no. Faltan oportunidades para los que empiezan, falta una estructura industrial cinematográfica más sensible con lo artístico y menos preocupada por atragantar a base de palomitas a la gente. Hacer cine es caro y sólo está al alcance de unos pocos, es necesaria una gran infraestructura técnica y humana, pero hay muy buenas propuestas verdaderamente económicas, y hay que darle oportunidad a los jóvenes que quieren y están preparados para sacar adelante proyectos orginales y talentosos.
Cuando tu idea es ir sí o sí al cine, y pasas por dos o tres cines, y todas las salas repiten las mismas fórmulas, los mismos títulos, y demás... quedan pocas opciones. Justo antes de irme para mi casa, decidí jugármela con "La última noche", que encontraréis titulada por lo general "Solo una noche" en casi todos los países de habla hispana, y que tiene en "Last night" su verdadero y original título. Con ella, la pionera directora, iraní-estadounidense (menuda combinación) Massy Tadjedin, nos presenta la cuestion de la inestabilidad en las relaciones de pareja, los conflictos internos del individuo en cuanto a la monogamia, y aborda la infidelidad intentando distinguir entre lo meramente sexual y lo emocional. Podría, aunque no lo hace, inmiscuirse más en el condicionante de la tentación, desde un punto de vista sensual y erótico, pero la película no lo necesita. Es una cinta inteligente, con diálogos fluídos e incisivos, que te introducen en las distintos debates de manera precisa, y el buen ritmo de la historia -con 90 minutos muy bien aprovechados-, consiguen que te quedes pensando en lo que se propone antes de juzgar a la ligera el comportamiento de cualquiera de los cuatro protagonistas. Una película con tercer tiempo, el necesario para que comentes con tu acompañante de butaca qué haríais vosotros en una situación similar, que posiblemente luego no se cumpliría, porque en este caso una cosa es lo que nuestra mente nos dice que debemos hacer, y otra muy distinta lo que nuestro corazón, o nuestro deseo sexual nos llevan a hacer.
Cuatro son los protagonistas fundamentales de esta historia, y están interpretados además, por actores de prestigio y de fama mundial: Keira Knightley, Sam Worthington, Guillaume Canet, y Eva Mendes. Los dos primeros son la pareja que articula toda la trama, y los otros dos son, cada uno, la "tentación y debilidad" de cada miembro de la pareja. La interpretación de todos ellos es aceptable, aunque Sam Worthington tiene ciertos problemas a la hora de trasmitir emociones de forma gestual y siempre aparenta frío y hermético. Por contra, Keira Knightley da la sensación de que juega en otra liga, y hace más grande su papel de lo que es, lo que merece un aplauso y un gran reconocimiento, porque sube galones con su trabajo. Guillaume Canet encaja perfectamente en el papel que se le asigna y su rostro tierno de chico bueno le facilita mucho las cosas. La belleza y sensualidad de Eva Mendes, le bastan y le sobran para reclamar su lugar en la cinta, pues el papel que interpreta se ciñe a su medida. Puede resultar una mezcla rara al juntarlos a todos, pero poco se les puede achacar, ni a ellos, ni a la directora, que acierta también en la selección de ubicaciones, y con la estética de la cinta, bastante bien cuidada y trabajada, al igual que la imagen.
Hay quien ha visto en esta película una propuesta sumamente teatral, debido a la carga de diálogos que tiene, y personalmente me gusta que así sea, porque están bien tratados, y de cierta manera, aunque todo transcurre en apenas una noche, hay movimiento, y las escenas y las situaciones avanzan sin tropezar las unas con las otras, haciendo la trama creíble e interesante.

Hay una última lectura ¿Es casual o la directora pretende decirnos que los hombres sucumben con mayor facilidad a las infidelidades? ¿Son más débiles los hombres a la hora de rechazar el sexo? Mi opinión personal es que si, pero es discutible, imagino que dependerá mucho de la persona, la situación, el momento emocional que uno atraviese... hay quien ha tildado de "machista-feminista" a la directora, por esta apreciación final, y lo cierto es que no estoy del todo de acuerdo. Además no queda manifiestamente probado que sea algo que ha hecho a propósito y podría entenderse como algo circunstancial de esta historia concreta y de estos personajes en concreto... mmm... no sé qué pensar... mientras lo leo me cuesta creérmelo. Sea como sea... pórtense bien.
Sinopsis en castellano:
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