Valoración: 7
Con el mal sabor de boca que me dejó la película “Mamá” supuestamente del género de “terror”, que es distinto a decir que la película es un terror en sí misma, apostamos por “El conjuro” y en esta ocasión conseguí salir del cine satisfecho.
La película es una cosa, y las campañas promocionales que se hacen en torno a ella, otra bien distinta. El nombre no está lo suficientemente bien justificado y la verdad es que chirría un poco. Los carteles sin embargo son estupendos. Suena poco creíble eso de que esta historia, basada en uno de los numerosos casos que durante su vida investigó el matrimonio Warren sobre hechos paranormales, sea el único desconocido hasta la fecha. No digo que no sea cierto, ojo, digo que tal y como lo venden suena poco creíble y a fuego de artificio para crear más expectación.

Dirigida por James Wan, creador de la archi-famosa saga de terror sangriento “Saw”, se relata uno de los casos del matrimonio Warren que tal y como se documenta en la película, son posiblemente los mayores y más conocidos investigadores de sucesos paranormales del último siglo. Una suerte de cazafantasmas, pero sin tanta pomposidad y con métodos mucho más campechanos. Me gustó ese vínculo con lo histórico, el paseo por fotos antiguas, la historia tras la historia, cómo se le rinde un homenaje a esos dos “personajes” que son los Warren y que tienen tras de sí una propia historia de película, porque creo que en el fondo, el director debió dudar en cómo enfocar la historia, quizás porque le pareció tan formidable el caso en cuestión, como la propia historia de los Warren y finalmente filmó una obra que está a medio camino de ambas. Si se lo hubiese propuesto habría podido hacer una saga con las aventuras de estos dos… pero parece que no será así. Tanto dista de eso, que en realidad la compañía Warner sólo se decidió a realizar una gran inversión publicitaria en la cinta al ver el pase de muestra con el producto terminado, ya que previamente no confiaban mucho en el proyecto. Curioso.
Por lo visto, James Wan, no es ni mucho menos el primero que lanza una película basada en las historias de los Warren y tiempo atrás, en la década de los setenta, inspiraron numerosas cintas, y también algunas más actuales como “Invocando espíritus”.
La película mantiene el pulso durante todo el metraje, y sabe ponerle punto y final, algo de lo que adolecen tantas y tantas películas de miedo. Lleva un ritmo pausado, y no lo deja todo para los últimos instantes, sino que estás casi constantemente en vela. Es verdad que está llenísima de tópicos; la casa, el jardín, el lago, las niñas indefensas, las largas noches de insomnio, los armarios, las bodegas, los pianos, las luces que se apagan, los relojes que se detienen, los seres que aparecen y desaparecen… la conexión de la vida y la muerte mediante espíritus que deambulan desesperando a unos y a otros, creyentes y escépticos. Y sangre… pero no mucha, la justa y necesaria, sin recurrir a lo fácil. Bien trabajado.
En la película aparece la muñeca Anabelle, de la que hacen un breve resumen en la cinta, y cuya historia podéis leer aquí [http://www.hugozapata.com.ar/2013/08/annabelle-la-muneca-embrujada/] ¡Es tremenda!
Por cierto, ni me había enterado que la película dura 110 minutos. Casi dos horas que son justas y necesarias para explicar bien la historia y recrearse en los detalles. Está como tiene que estar.
Otra de las cosas que he sabido es que contó con un presupuesto de 13 millones de dólares. Poco para los tiempos que corren, aunque en ningún momento da la sensación de que necesitase de más, ahí también se nota la buena mano de James Wan.
En cuanto al reparto, el peso recae en dos matrimonios; los Warren, interpretados por Vera Farmiga y Patrick Wilson; y los Perron; interpretados por Ron Livingston y Lili Taylor; y luego las hijas pequeñas de éstos últimos. Y de esta cuádrupla, la verdad, la verdad, es que no me quedo con nadie. Quizás la mayor exigencia la tiene Lili Taylor, y está creíble, y deja discurrir la historia, aunque ninguno de los actores me encandiló, es más, por momentos es quizás uno de sus puntos más débiles, ya que, a mi parecer, son demasiado luminosos, me costó quitarles ese aurea de tipos tranquilos, algo acartonados mientras uno se imagina subiéndose por las paredes en una situación así. Dejémoslo en que las interpretaciones no fueron precisamente algo que destacaría de esta película.
Es verdad, quizás es demasiado típica o simplista, pero está bien rodada y bien hecha y lo más importante en una película de miedo, por momentos, acojona.
Sinopsis en castellano:
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