Aquí está Claudio Paul “El pájaro” Caniggia.
El inconfundible “Hijo del Viento”
Apunten este como uno de esos momentos que uno recordará toda la vida. Es lo que tiene cumplir un sueño de niño. Porque era de niño cuando escuchaba el nombre de Caniggia, siempre sinónimo de gol. Yo apenas empezaba a entusiasmarme con el mundo del fútbol. Coleccionaba cromos de mis jugadores favoritos, los intercambiaba con mis compañeros de colegio, y pateaba un balón cuando se me ponía por delante. Jugar al fútbol era una de mis actividades favoritas.

El de 1990 fue mi primer mundial. La primera vez que entendía que cada país enviaba un equipo formado por sus mejores jugadores a competir con otras selecciones, y la cita ineludible para cualquier amante del fútbol. Se celebró en Italia, y Argentina logró llegar a la final, en la que perdió contra Alemania por 1 – 0. Momentos que ya forman parte de la historia del fútbol.
La imagen que yo tenía del “pájaro” era la de un tipo con mucha personalidad, muy peculiar, de gran fortaleza, que sabía lo que quería y que peleaba hasta salirse con la suya. Ya ven... cosas de niños. Quizás no tenía argumentos para tales ideas, pero eran otros tiempos, internet no tenía todas las respuestas, y las pocas imágenes que te filtraba la televisión servían para que uno dejase volar su imaginación a la misma velocidad que volaban aquellas espigadas piernas hacia la portería rival. Pensaba que los jugarores eran grandes y fuertes, soñando cómo sería ser igual de alto que ellos y pensando si realmente algún día llegaría a serlo.
El otro día, mi 1'84 parecía mayor aún frente al 1'74 de uno de mis ídolos de infancia. Era él. Tenía a Caniggia frente a mí. Delgado, en forma, y eterno. Es curioso haberme enterado que en el 2012 y con 45 años, hizo historia jugando con el Wembley FC de la novena división inglesa, que lo fichó para que jugase un par de partidos de la FA Cup, consiguiendo anotar además un gol. Otra de las mil anécdotas de un incorregible apasionado de la pelota.

Apenas lo saludé e intercambié unas palabras con él. Me quedó esta foto que adjunto para el recuerdo. Le di un ejemplar de mi último disco “Y tú más!” y me comentó que actualmente vivía en Marbella (Málaga). Me quedé pensando en cómo el mundo a veces se hace tan pequeño, y me sentí afortunado por haberlo traído a mi presente, porque con él, vino también el recuerdo de aquel niño que un día fui y de cómo disfrutaba con la garra del 7 de la albiceleste.
Para ser leyenda hay que tener historia.
¡¡Grande, Caniggia, que grosso que sos!!
Mundial Italia '90 - Gol a Brasil
Algunos de sus mejores goles
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