Seamos sinceros; la película aburre. Así, sin miramientos. Si ven la sinopsis que aparece al final de este comentario sin duda tendrán la sensación de que la película parece interesante, bien rodada, bien dirigida, y crea interés. Convengamos en que es un buen trailer para una película que deja una sensación agria. Quizás mi punto de vista sería diferente si partiese de la base de un mayor conocimiento sobre la historia y la obra de Freud o de Jung, los dos personajes fundamentales de este trabajo –junto a Sabine Spielrein- basado por cierto, en hechos reales. Mi desconocimiento del segundo era absoluto hasta la fecha, y del primero no conozco lo suficiente como para tener una opinión formada sobre él.

El director canadiense, David Cronenberg, caracterizado por definir personajes obsesionados con la violencia y el sexo, encontró en ésta una historia apetecible, pero creo que no supo mostrarla de una forma atractiva para el espectador, que como digo, asiste a la narración cronológicamente ordenada, de una serie de sucesos que nos definen muy por encima la vida y obra de los tres personajes, sin ahondar lo suficiente en ellos y sin que en ningún momento sientas la más mínima empatía por ellos. Así, los ves acartonados, fríos, caricaturescos. Es curioso que en una película que habla todo el tiempo sobre sexo no haya prácticamente escenas de sexo, no se provoque al espectador lo más mínimo, ni se genere pasión, deseo, morbo,… nada. Se habla de masoquismo y te quedas como si tal cosa. Está contado de tal modo que hasta resulta estúpido por momentos, demasiado ridículo en otras ocasiones.

Nada a destacar en el trabajo de fotografía, iluminación, atrezzo, o escenografía. Nada. Correcto todo ello pero sin alardes, sin ofrecerte ningún motivo por el que merezca la pena ver la película. Lo primero que me pregunté al terminar es si había habido banda sonora. No podría pasar más desapercibida. Música para ascensores.

Ninguno de los temas que pueden aparecer sucintamente en la película, como el maltrato infantil, el miedo, la infidelidad, la envidia, la competencia, la lucha de egos, la amistad, etc. Son bien definidos ni acatados con solidez. La relación entre Freud y Jung está desdibujada y no acaba de encararse con firmeza.
Creo que ha sido una de las pocas veces en mi vida en las que he asistido a una conversación sobre sexo, tan sumamente aburrida e insípida. Tedio. De comer una y contar veinte.
Sinospsis en castellano:
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