Valoración: 5'5
No tengo ni he tenido nunca un Mac. En otras palabras; nunca he aportado un céntimo a la factoría Apple, al menos, que yo sepa. De todos modos, hace ya años, que veo que la mayor parte de artistas con los que trabajo lo usan, y hablan maravillas de sus equipos informáticos; por algo será. Aspiro a tener uno, aunque sé que es más caro que el resto de equipos.
De Steve Jobs sé más bien poco. Sabía que era el gurú de la compañía americana y que era considerado un genio por los informáticos. De alguna forma revolucionó el mundo de la informática. No obstante, la película, centrada en la vida y obra de Jobs, te deja un sabor agridulce sobre su persona y sus actitudes. Pone en entredicho muchas de sus decisiones y actitudes.
Desde un primer momento me llamó la atención del joven Ashton Kutcher para reencarnar a Jobs. A su favor decir que tiene empatía, que está muy bien caracterizado, y que mantiene bien el ritmo de la cinta con su interpretación... aunque falta algo. Quizás la culpa no sea del actor, al que salvaría de toda crítica negativa. Cuentan que durante meses imitó en todo a Jobs; su forma de andar, sus poses, su tono de voz, e incluso siguió una dieta basada en frutas, que le llevó a pasar por el hospital.
Coincido con algunos críticos en que a la cinta le falta quizás algo de “emocionalidad”. Del cáncer que acabó con la vida del informático no se habla en la cinta, que se centra más en cómo se hizo célebre, relatando sus inicios desde la época universitaria, hasta la presentación al mundo del Iphone, que le catapultó a la fama mundial. De sus relaciones familiares y personales poco se muestra. Y son éstas las que dejan más dudas y generan más intriga. Convengamos que no es sencillo hacer una película sobre la vida de una persona con tantas particularidades y tan especial cómo lo era Jobs. Es un gran reto, y no siempre colmará las expectativas de los espectadores. Este es uno de esos casos, no me cabe duda. Un homenaje fallido al hombre que introdujo la “belleza” al mundo de la computación, y si me lo permiten, que hizo la informática más “ergonómica”.

Hablemos de qué no van a ver. No van a ver la infancia de Jobs, no verán apenas nada de la relación con sus padres, ni sabrán que fue un niño adoptado. Tampoco se cuenta cómo se reconcilió con su hija, a la que negó su paternidad (como si eso fuese posible), ni tampoco nos mostrarán cómo enfrentó su cáncer de páncreas, que a la postre, terminó con su vida.
Steve Wozniak, co-fundador de Apple junto a Jobs, luego de ver la película, ha reconocido que aunque le resultó entretenida, no la recomendaría. Ahí queda eso.
La película recaudó casi 7 millones de dólares en su semana de estreno. El presupuesto para realizarla fue bajo (12 millones de dólares), ya que está considerada una película independiente.
Creo que viendo la película y pensando en lo que pudo haber sido la vida de este personaje, uno se plantea una serie de preguntas que la película no resuelve, uno quiere conocer a la persona de la que se nos habla, o coquetear con esa idea gracias a la cinta, sentir cierta empatía, impresionarnos por una figura con tanto prestigio, pero nada de eso sucede, y claro, queda muy desvirtuada su imagen, y no sabes qué pensar... para que se hagan una idea me usaré como ejemplo. A mí, lo que más me impresionó, es ver cómo desprecia a su hija, y a la madre de esta cuando descubre que la ha dejado embarazada, y cómo actúa de forma cobarde y esquizofrénica negándolo todo, y huyendo de forma infantil y déspota.

Al ser tan sumamente actual, se alzan muchas voces que han participado de esta historia en la vida real, véase, trabajadores de Apple, desde sus comienzos hasta la actualidad, y que no parecen muy conformes en sus opiniones con lo visto en los cines. Todas esas críticas negativas han hecho daño a la película, que, insisto, no ha salido muy bien parada.
Sinopsis en castellano:
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