
Maradona, ¡no estropees a Messi!
por Lluís Mascaró
Sólo un país que ha elegido dos veces a Menem como presidente puede tener ahora a Maradona como seleccionador. Ya dije una vez que respeto y admiro profundamente al Maradona futbolista, pero que el Maradona hombre me parece un payaso. Una triste caricatura que ha convertido su vida en un culebrón repleto de todo tipo de excesos. Por eso, ponerle al frente del combinado de Argentina resulta, como mínimo, una decisión muy arriesgada tanto desde el punto de vista deportivo como del personal.
Diego puede ser un Dios para muchos de sus compatriotas, pero los únicos milagros los hizo con el balón en los pies. Otra cosa es sentarse en un banquillo tan importante como el de la albiceleste con su nula preparación técnica y su particular y distorsionada visión del mundo.
No quiero hablar de su falta de experiencia como entrenador, porque este no ha sido un hándicap para otras estrellas del fútbol como Cruyff o ahora Guardiola. Su currículum se circunscribe a dirigir a dos modestos equipos, el Deportivo Mandiyú en 1994 y el Racing de Avellaneda en 1995, durante algunos meses. Sus estadísticas son ‘impresionantes’: 3 victorias en 23 encuentros. En los últimos catorce años ha visto más fútbol desde la televisión de los diferentes centros de salud en los que ha sido ingresado por sus adicciones que desde el campo. Y su formación táctica y psicológica dista mucho de la que poseen cualquiera de los otros candidatos que ha descartado el inefable presidente de la AFA, Julio Grondona.
Por eso me da la impresión de que la elección de Maradona es, simplemente, una operación de marketing con muy pocas garantías de éxito.
Maradona no conoce la palabra disciplina. Ni en el campo ni en la vida. Como futbolista fue un genio anárquico que jamás acató órdenes ni estrategias. Y personalmente ha flirteado tantas veces con la droga, con el alcohol y con la muerte que no es el mejor ejemplo a seguir para la nueva generación de jugadores argentinos –Messi, Agüero, Tévez...– que sueñan con ser campeones en el Mundial de Sudáfrica 2010. Por mucho que sea una leyenda deportiva, su nombramiento como seleccionador parece un chiste de mal gusto que ni siquiera ha hecho sonreír a la mayoría de sus compatriotas. Allá Grondona con sus locuras. A mí sólo me preocupa una cosa: que Maradona sea una mala influencia para Messi. Habrá que estar muy alerta.

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