¿Ahora sí? La transición pospuesta
Hace 15 horas
Hoy
me encuentro en mi querida ciudad de Vigo, trabajando con ese disco y con los
amigos músicos que desde hace montones de años han venido colaborando conmigo
bajo el seudónimo de “los niños perdidos”. Ellos contribuyeron y disfrutaron de
todo esto como yo, bueno, tanto no, porque como digo, yo viví día tras día esta
obra titulada “filias y fobias” y que habla precisamente de eso, de aquello que
te satisface, te apasiona, te agrada, y te llena, y de todo aquello que por el
contrario te genera miedos, dudas, insatisfacción, animadversión. No he pensado
mucho en el futuro. Se terminó mi experiencia italiana sin haber aprendido apenas
italiano (asignatura pendiente), pero soy consciente de que he sacado más que
una obra artística de todo esto. Por un lado me ha unido muchísimo a Laura. Sé
que es algo que ninguno olvidará jamás. Por otro lado, he conocido mucho más a
fondo una de las ciudades más interesantes y bonitas de este mundo. Me he
enriquecido culturalmente; con la historia, con la gastronomía, con el idioma,
con las tradiciones italianas, etc. A mayores saco varias conclusiones de mi
paso por la Academia, en cuanto a la gestión de proyectos culturales, la
organización de eventos, la difusión y exposición de obras artísticas, las
formas de mostrarse o posicionarse, y sobre todo, creo que se ha consolidado y
fortalecido mi visión de mi papel como artista y como músico. Me conozco mejor,
y me respeto más. Cosas que uno no sabe que necesita hasta que las descubre. He
aprendido a ver las diferentes capas de una misma cosa, a que cualquier
situación puede ser observada desde puntos de vista muy diversos y a que mi
cordialidad -muchas veces mal entendida- se confunde a veces, con debilidad.
Menos pusilánime y mucho más incisivo. Claro como el agua. Llamar a las cosas
por su nombre es una gran virtud, y estoy aprendiendo de a poco en ese sentido.
La
vida es maravillosa. Me gustaría seguir aprendiendo. Imagino que será tarde,
luego, cuando tienes todas las herramientas resulta que ya eres mayor, mucho
más mayor, y al igual que ahora me gustaría tener veinte y saber lo que sé,
diré lo mismo dentro de unos años, cuando asome la cuarentena. Y quien me lea y
esté en esas lides, asentirá con la cabeza en este preciso instante. Igual que
por desgracia siempre hay alguien leyendo La Razón, confío en que haya alguien
leyendo esto, y si no, siempre me queda el recurso de pensar que puede serme de
utilidad para cuando lo relea yo mismo, algo que siempre digo que voy a hacer,
pero rara vez hago. Estoy demasiado ocupado viviendo. Este maldito síndrome de
Peter Pan me hace creer que tendré tiempo para todo ¡Cómo me dejo engañar! ¡No
habrá tiempo para nada! Y ojalá siga pensando eso, porque significará que estoy
tan entretenido viviendo y experimentando que no tengo ni un minuto que
regalar, ni siquiera a esas grandes empresas que tan bien pagan a alguno de mis
amigos y a la que ellos se entregan a cambio de un dinero que les permite según
ellos “vivir de lujo” los días que su jefe decide que tienen libres. ¡Qué
lástima que ellos no sepan aún que son libres todos los días, todo el tiempo! http://entradium.com/promoter_site/NTIz
Design by muxoyuyo